Libro electrónico: “Documentos del Concilio Vaticano II”

Con motivo del Año de la fe, que comienza hoy al cumplirse los 50 años del inicio del Concilio Vaticano II, la Oficina de Información del Opus Dei ha preparado una edición electrónica con todos los documentos conciliares. Puede descargarse gratuitamente en formato ePub, para smartphones y tabletas, y en formato Mobi, para lectores Kindle.

Especiales

Siguiendo las indicaciones de la Congregación para la Doctrina de la fe, una de cuyas sugerencias pastorales para este Año se concreta en favorecer su “más amplia difusión con el uso de medios electrónicos y modernas tecnologías”, la Oficina de Información del Opus Dei ha preparado esta edición electrónica de los “Documentos del Concilio Vaticano II”, para descargar gratuitamente.

Su lectura durante este Año de la fe tiene especial importancia, ya que, como dijo ayer el Santo Padre, «los documentos conciliares son una brújula que permite a la barca de la Iglesia navegar en mar abierto, en medio de las tempestades o de la calma, para llegar a la meta». (Benedicto XVI, Catequesis del 10-X-2012 ).

Refiriéndose a algunos de los documentos conciliares fundamentales, el Santo Padre explicó que «mirando en esta luz la riqueza contenida en los documentos del Vaticano II, quisiera nombrar sólo las cuatro Constituciones, casi cuatro puntos cardinales de la brújula capaz de orientarnos. La Constitución sobre la Sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilium nos indica cómo en la Iglesia en primer lugar está la adoración, está Dios, está la centralidad del misterio de la presencia de Cristo. Y la Iglesia, cuerpo de Cristo y pueblo que peregrina en el tiempo, tiene la tarea fundamental de glorificar a Dios, como expresa la Constitución dogmática Lumen gentium . El tercer documento que quisiera citar es la Constitución sobre la divina Revelación Dei Verbum : la Palabra viva de Dios convoca a la Iglesia y la vivifica a lo largo de todo su camino en la historia. Y el modo en que la Iglesia lleva al mundo entero la luz que ha recibido de Dios para que sea glorificado, es el tema de fondo de la Constitución pastoral Gaudium et spes ».

El Concilio Vaticano II

El Vaticano II es el 21º Concilio ecuménico de la historia de la Iglesia y toma el nombre en referencia al Concilio Vaticano I, celebrado en 1870 e interrumpido con la invasión del estado pontificio. El Vaticano II fue presentado en parte como continuación del Vaticano I. Pero el Vaticano II se ha ocupado de una temática mucho más amplia y ambiciosa y sus Constituciones y Decretos cubren tal cantidad de asuntos, que indican un deseo de renovación global de la Iglesia.

El Concilio fue anunciado por el Papa Juan XXIII el 25 de enero de 1959, después de una Capilla Papal celebrada en la abadía de san Pablo extramuros. El Papa anunció en esa ocasión la reforma del Código de Derecho canónico, la celebración de un sínodo Romano y la convocación de un concilio ecuménico, que se ocuparía principalmente de la unión de los cristianos. La noticia causó enorme expectación y sorpresa. Los preparativos para el concilio comenzaron en seguida con el nombramiento de las comisiones preconciliares y la elaboración de los esquemas que deberían ser discutidos.

El Concilio comenzó el 11 de octubre de 1962. Celebró cuatro sesiones: una bajo Juan XXIII, que murió el 3 de junio de 1963, y tres sesiones bajo Pablo VI, que fue elegido Papa el 21 de junio de 1963.

El primer discurso de Pablo VI al Concilio venía a establecer las líneas generales del trabajo conciliar y asignaba al Concilio su programa. Las palabras del Papa en esa ocasión contienen lo esencial de lo que un año mas tarde diría en la Encíclica Ecclesiam Suam : lo que Pablo VI consideraba las tres tareas más importantes de la Iglesia en aquellos momentos: tomar conciencia de sí misma, renovarse, entrar en dialogo con el mundo.

El Concilio Vaticano II representa un hito de gran importancia en la historia de la Iglesia, que ha renovado en la asamblea muchos aspectos de su ser mistérico y de su actividad. El Concilio ha puesto de manifiesto y desarrollado una visión de la Iglesia como misterio de fe. Ha renovado la Liturgia, con la publicación del Misal de Pablo VI en el año 1970, los rituales de los Sacramentos, los Leccionarios, el Breviario romano, y el Martirologio. Ha introducido las lenguas vernáculas, junto al latín, y puesto los medios para acercar los fieles a la celebración de los Misterios cristianos, especialmente de la Eucaristía. No ha supuesto el Concilio ruptura o discontinuidad con la Tradición de la Iglesia, que ha sido actualizada en sus documentos.