Andrew: Para "entender" la Iglesia

Andrew Tucker es entrenador de futbol en Londres. Cuando se sintió la llamado para formar parte de la Iglesia, comenzó a tener muchas muchas dudas. Pero no se echó atrás, sino que decidió rezar (Video 01'56'').

En primera persona

Andrew Tucker es una de las personas que han participado en el documental titulado: “ Inspirados para amar. Diálogo con San Josemaría ”.

A raíz de la narración de Kaija, una madre finlandesa cuyo hijo se convirtió al catolicismo y se hizo del Opus Dei, en este documental testimonian también personas del Congo, India, Inglaterra, Italia, Canadá, Argentina y Perú.

Imagen del website que ofrece el documental íntegro y permite a los lectores enviar su propio testimonio sobre cómo San Josemaría ha inspirado algún aspecto de su vida.

Con filmaciones inéditas de San Josemaría, se narra cómo el mensaje del “santo de lo ordinario” inspira a todo tipo de personas a darle un sentido de servicio y comprensión a las actividades de todos los días.

En el website www.inspiradosparaamar.org puede verse el documental completo, leer testimonios de otros usuarios o dejar el propio.

Transcripción del testimonio de Andrew Tucker

Cuando empecé a sentirme llamado a la Iglesia, cuando empecé a rezar. Una de las razones por las que no quería entrar en la Iglesia Católica era que tenía problemas sobre algunas enseñanzas morales, sobre sexualidad, por ejemplo, sobre la contracepcion y el aborto, y cosas así.

No sabía si alguna vez llegaría a estar de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia. Pero, al mismo tiempo, me sentía fuertemente llamado a estar en la Iglesia. Finalmente pensé: bien, pondré todo esto a un lado, no pensaré en todo ello y lo olvidaré por el momento, y dentro de un año veré qué pasa.

Entonces entré en la Iglesia y recé a menudo. Al final, como al año, de pronto me dí cuenta de que ya nada de eso me suponía un problema. Y una de las cosas que más me ayudaron de las enseñanzas de san Josemaría es lo que dijo sobre la obediencia a la Iglesia, de pensar con la Iglesia.

Y eso me tranquilizó sobre el camino que había seguido: que el hecho de que mis ideas hubieran cambiado tanto era perfectamente natural. Pues lo había hecho con fe en que estaba bien, con fe en que la Iglesia debía tener razón, sin entender muy bien cómo eso era posible. Y cuando encontré esta idea, ese nuevo acento al pensar en la Iglesia, me tranquilizó sobre lo que había vivido, sobre la experiencia que había tenido. Era perfectamente natural y correcto.