Unidad desde el corazón

Nos unimos a las intenciones del Cardenal Carlos Aguiar Retes nuevo Arzobispo de la Arquidiócesis de México.

El Opus Dei en México


Estoy agradecido con Dios por darme la oportunidad de servir a tantas personas y a la Iglesia desde este nuevo encargo. Sé del reto que significa ser Arzobispado Primado de México, el cual asumo a partir de hoy, 5 de febrero del 2018, con la confianza y la ilusión de que Él me ayudará a realizarlo.


Me interesa fortalecer la unidad eclesial que pueda aportar a su vez a una fuerte unidad nacional, tendiendo puentes, abriendo canales de escucha y diálogo con todos los sectores de la sociedad.

Tenemos como sociedad el desafío de ejercitar el difícil arte de la escucha, y dentro de la Iglesia, hemos de dejar de ser una instancia en la que se decía lo que se tenía que hacer, para ser una Iglesia en la que se abran los espacios, y se comparta y se comprenda lo que hay dentro de cada ser humano, y se tomen decisiones juntos, en los distintos niveles de la vida de la Iglesia y de la sociedad, a fin de aportar al bien común.

Para lograrlo, hemos de lograr una visión común en cuanto a lo que necesita la querida Ciudad de México de nosotros, entendiendo qué podemos aportar nosotros, y encontrar entonces caminos seguros, desde la corresponsabilidad.

El lema de mi escudo episcopal recoge la oración de Jesús al Padre: "Te pido que todos sean uno" (Jn 17, 21). Estoy convencido que la unidad que necesita México se construye de dentro hacia afuera, desde el corazón de cada persona que se reconoce amado y puede, por tanto, transmitir amor, concordia y unidad hacia la sociedad.

Soy consciente que la Iglesia de la Arquidiócesis de México necesita una renovación profunda, existen nuevos signos que desafían hoy nuestra conciencia y reclaman una nueva sensibilidad al momento de anunciar el Evangelio. Este proceso consiste en ir abriendo puertas y cauces de esperanza; estoy seguro que, de esta manera, transmitiremos con convicción y pasión la enorme alegría de ser católicos.

La Ciudad de México es una de las más grandes del mundo, tiene una riqueza y una complejidad extraordinaria, por lo que me acerco a esta realidad con muchas ganas de aprender y de aportar desde esta nueva misión que el Papa Francisco me ha confiado.

Me confío a sus oraciones para que logremos hacer presente a Jesucristo en los corazones de las personas, y logremos construir una sociedad fraterna y solidaria; contamos con la Virgen de Guadalupe para cumplir con esta misión tan entusiasmante.

Su nuevo Arzobispo y servidor, +Carlos Cardenal Aguiar Retes.


El autor es el nuevo Arzobispo Primado de México.


Artículo publicado el 5 de febrero en Grupo Reforma